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Flores Preservadas y sus cuidados

Por increíble que parezca las flores preservadas son flores naturales y no flores secas, algo que resulta sorprendente debido a su larga vida.

Su tratamiento es totalmente distinto, la gran diferencia está en la modalidad de secado.

La flor seca lo está porque se le priva del agua es por eso que  pierde su olor y  la riqueza de su textura original en el proceso de secado.

Las flores preservadas son flores 100% naturales que, tras ser cortadas, se someten a un proceso en el cual se sustituye la savia y el agua de la misma por un líquido preservante llamado glicerina: un elemento que facilita la conservación en perfecto estado de estas plantas. Solo así es posible que las flores y hojas no pierdan ni aroma ni color ni forma. Y conserven su frescura sin necesidad de agua. Todas las flores no pueden pasar por este proceso, es por eso que muchas veces se combinan flores preservadas con secas.

Lejos de lo que pueda parecer, los cuidados de las flores preservadas no tienen gran dificultad, un atractivo extra para estas flores que cuentan  con el sobrenombre de flores eternas aunque, realmente, no lo sean. Es cierto que, si cumplimos con sus cuidados de forma constante, podremos disfrutar de ellas y su intacta belleza durante años. Pero también hay que tener claro que, más allá de cierto tiempo, comenzarán a perder textura y color.

CUIDADOS PARA ALARGAR SU VIDA

  • Evitar la luz del sol.

A diferencia de las plantas de exterior e interior que acostumbramos a tener en casa con la necesidad de luz solar, hay que decir que en las flores preservadas la luz solar no les sienta nada bien. Recordemos que su tejido vegetal ha sido rellenado con glicerina, por lo que el sol no solo no es necesario sino que, además puede ser perjudicial.

  • Humedad

Los ambientes húmedos pueden hacer que nuestras flores se pudran, es por eso por lo que debemos buscar un lugar lo más seco posible para colocarlas.

  • Mantenimiento y limpieza.

Eliminar el polvo con cuidado ya que puede dañar la estructura de pétalos y hojas. Para limpiarlas hay que usar siempre un plumero o un paño suave.

  • No aplastar los pétalos ni flores.

Otro de los cuidados de las flores preservadas que debemos tener en cuenta. Al no contar con savia, este tipo de flores no tienen la elasticidad propia de las flores naturales. Por eso, aplastar pétalos o flores puede provocar su rotura.

  • No poner nunca agua

Aunque creas que es una buena idea meter tus flores preservadas en un jarrón con agua o consideres que necesitan hidratación ¡no se te ocurra! Como sucede con la humedad, el agua puede hacer que se pudran.

 

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